Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
"Que la paz de Dios gobierne en vuestros corazones." Gobernar es una palabra fuerte — no es una sugerencia, ni un estado de ánimo que aparece cuando todo va bien. Le pide mucho a un corazón, sobre todo a uno acostumbrado a ser gobernado por la preocupación, o por la crisis que grite más fuerte ese día.
Quizás nunca has experimentado una paz así, que gobierna — solo una paz que visita de vez en cuando, brevemente, antes de que la vida vuelva a llenarlo todo. Este versículo describe otra cosa: una paz con suficiente autoridad para ocupar el centro, incluso cuando todo alrededor está inestable.
No tienes que fingir que ese tipo de paz ya tiene sentido para ti. Solo tienes que estar dispuesto a preguntar si es real, y si está disponible para alguien cuyo corazón hoy parece gobernado por otra cosa.
Si la idea de una paz que realmente gobierna suena demasiado buena para ser real, vale la pena detenerse a pensarlo con honestidad en lugar de descartarlo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.