Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.
Jesús dice esto justo después de lavar los pies de sus discípulos — una tarea normalmente reservada a un sirviente. Acababa de hacer algo humilde y físico, y entonces se voltea y dice: ahora que saben esto, serán bienaventurados si también lo hacen.
Nota lo que no dice. No dice que eres bienaventurado por entender la teología de la humildad, ni por conmoverte con el gesto, ni por estar de acuerdo en que fue algo bonito. Saber no es la meta aquí. Apenas es el punto de partida.
La mayoría tenemos más conocimiento moral del que practicamos — sabemos que la honestidad importa, que la bondad importa, sabemos cien cosas que en silencio no hacemos. Este versículo no avergüenza esa brecha; simplemente la nombra con claridad y señala más allá de ella. Si estás evaluando si Jesús vale la pena tomarse en serio, esta es una prueba honesta: no si su enseñanza suena sabia, sino si estarías dispuesto a vivirla de verdad, si resultara ser cierta.
Si tienes curiosidad por saber qué más pidió Jesús que la gente realmente hiciera, no solo creyera, vale la pena leer sus palabras por ti mismo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.