Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.
Hay un detalle discreto en este versículo que es fácil pasar por alto: "considerémonos unos a otros para estimularnos." No es accidental, y no es un proyecto en solitario. Quien escribió esto asumió que las personas no sostienen el amor y las buenas obras solas por mucho tiempo — necesitan que alguien más se fije, anime, empuje de vez en cuando.
Puede sonar obvio, pero va en contra de una idea común: que la fe es algo privado, interno, solo entre tú y Dios, sin que nadie más se meta. Este versículo dice casi lo contrario: parte de cómo se sostiene el bien en ti es que otras personas presten atención y lo señalen.
Si has sido escéptico respecto a la iglesia en parte porque parece un salón lleno de gente actuando la unidad, este versículo describe algo más pequeño y más honesto — personas que de verdad se fijan unas en otras, y usan eso para hacerse un poco más valientes y un poco más amables entre sí.
Si la idea de una comunidad que de verdad te presta atención te suena extraña o atractiva, vale la pena explorar cómo podría ser eso.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.