Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Imagina a un vendedor de mercado llenando una canasta de grano — apretándolo, sacudiéndolo para asentarlo, apilando más hasta que se derrama por los lados. Esa es la imagen que Jesús usa aquí, y es un nivel de detalle extraño para un punto simple sobre generosidad. Está describiendo abundancia, no un retorno cuidadoso y medido.
Esto no es una transacción, aunque es fácil escucharlo así — da más, recibe más, como algún tipo de estrategia de inversión espiritual. Leído en contexto, en realidad se trata de la actitud que traes hacia otras personas. Generosa, o mezquina. Rápida en dar el beneficio de la duda, o rápida en negarlo. Lo que sacas afuera tiende a volver, y usualmente en la misma forma en que lo enviaste.
No necesitas creer en nada sobrenatural para notar este patrón en tus propias relaciones. La gente generalmente te trata de la forma en que la has entrenado a esperar. Este versículo solo dice que ese patrón va más profundo de lo que solemos suponer.
Si tienes curiosidad por saber cómo se vería vivir con generosidad de verdad y ver qué regresa, vale la pena ponerlo a prueba por ti mismo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.