Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.
Intenta imaginar esto literalmente por un momento: Dios, en medio de ti, no contabilizando tus fallos, sino cantando sobre ti. No un juez distante revisando tu expediente. Algo más parecido a un padre que no puede evitar alegrarse de que existas.
Esa imagen no encaja con la versión de Dios que muchas personas crecieron temiendo o rechazando — el fiscal estricto, la autoridad decepcionada. Sofonías está describiendo otra cosa. Gozo. Deleite. Un amor lo bastante fuerte como para salir en forma de canto.
Si todo lo que asocias con Dios es pesado, este versículo merece leerse dos veces. No te pide que finjas sentirlo. Solo pone una imagen distinta sobre la mesa — una en la que el poderoso para salvar es también el que se regocija sobre ti, y te deja decidir si ese es un Dios que vale la pena conocer.
Si el único Dios que has conocido es el fiscal, tal vez valga la pena conocer al Dios que describe este versículo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.