De mañana sáciate de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Piensa en lo primero que la mayoría buscamos por la mañana — el celular, el café, las noticias, algo que distraiga del hecho de que otro día empezó y no estamos seguros de estar listos para él. Este versículo nombra un primer movimiento distinto: "de mañana sáciate de tu misericordia".
Es un pedido, no una afirmación ya cumplida. Quien escribió esto todavía no estaba satisfecho — estaba pidiendo estarlo. Ese es un punto de partida honesto, y quizás más cercano a donde realmente estás que cualquier declaración segura de fe.
Lo llamativo es lo que se supone que viene después: gozo y alegría, no solo por una buena mañana, sino por "todos nuestros días". Es una promesa grande apoyada en un pedido pequeño. Eso sugiere que la satisfacción no viene de que el día salga bien — viene de algo ofrecido antes de que el día siquiera se haya probado.
Si tus mañanas suelen empezar con temor en vez de esperanza, tal vez valga la pena descubrir cómo es pedirle a Jesús algo distinto.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.