Porque el Señor no desecha para siempre; antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias.
"Por un tiempo" es la suposición silenciosa escondida debajo de este versículo — la idea de que cualquier temporada difícil que estés viviendo tiene un borde, un lugar donde termina. Eso no es obvio cuando estás dentro de una temporada difícil. El dolor tiene esa manera de sentirse permanente, como si siempre hubiera sido así y siempre lo fuera a ser.
Este versículo no niega el sufrimiento — lo nombra directamente. "Si aflige." Sin rodeo espiritual, sin fingir. Pero le pone un límite que el sufrimiento mismo nunca anuncia por su cuenta: no para siempre. Desechado, pero no desechado para siempre.
Es una frase pequeña para construir esperanza encima, y tal vez ese sea el punto — la esperanza muchas veces tiene que empezar pequeña cuando todo lo demás se siente enorme. Si hoy sientes que la temporada nunca va a terminar, este versículo no te está pidiendo que sientas algo distinto. Solo está, en voz baja, en desacuerdo con la parte de ti que dice que es permanente.
Si parte de ti está convencida de que esta temporada nunca va a terminar, vale la pena detenerte en este versículo como un contraargumento silencioso.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.