Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
"No te apoyes en tu propia prudencia." Es una frase difícil para cualquiera que se enorgullezca de resolver las cosas por sí mismo. La mayoría hemos construido la vida justamente sobre esa habilidad — razonar hasta llegar a la decisión correcta, confiar en nuestra propia lectura de las personas y las situaciones.
Pero este versículo no está en contra de pensar. Señala un límite específico: tu entendimiento, por agudo que sea, no puede verlo todo. No sabe cómo se desenvolverá la decisión de hoy dentro de cinco años. No ve lo que hay más allá de la curva. "Reconócelo en todos tus caminos" no te pide que dejes de pensar — te pide que dejes de suponer que tu visión es el cuadro completo.
La promesa que acompaña esto es discreta pero concreta: "él enderezará tus veredas." No que todo camino será fácil, sino que los caminos torcidos y confusos no tienen que quedarse así para siempre — y tú no eres el único responsable de enderezarlos.
Si has estado tratando de resolverlo todo tú solo con la razón, quizás valga la pena explorar cómo es confiar en alguien más allá de tu propio entendimiento.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.