Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Se puede leer una promesa así de dos maneras. Una, como un sentimiento bonito, hecho para sonar alentador en el momento. La otra, como una afirmación que realmente se está sosteniendo — que el Dios que te llama es, por naturaleza, alguien que cumple, y que esto sucederá por quién es él, no por cómo van las cosas en tu vida ahora mismo.
Lo que se pasa por alto es la palabra llama. Es presente, continuo. No llamó una vez, en el pasado, a personas que vivieron hace mucho tiempo. Llama — todavía sucediendo. Si eres de los que lee un versículo así y se pregunta si podría aplicarse realmente a alguien que aún no tiene claro qué piensa de todo esto, el llamado en sí no parece exigir certeza primero.
La gente fiel es lo bastante escasa en la vida de la mayoría de nosotros como para que esta afirmación merezca tomarse en serio, y no solo pasarla por alto.
Si todavía no tienes claro qué crees, vale la pena notar que esta promesa no parece esperar tu certeza para ser real.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.