En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.
Redención es una palabra que presupone algo que necesitaba recuperarse. Nadie redime lo que nunca se perdió. Así que este versículo parte de un lugar honesto — no finge que todo está bien, nombra el perdón de los pecados como el punto real, lo que tenía que suceder para que el resto tuviera sentido.
Lo que se pasa por alto es la frase "según las riquezas de su gracia". No una cantidad pequeña, no el mínimo necesario para cubrir la deuda — riquezas. La medida del perdón corresponde a la escala de lo que se perdona, no al revés. Es una matemática distinta de la que solemos aplicarnos a nosotros mismos, donde el error pone el techo de cuánto perdón se nos permite sentir.
Si la culpa es algo que cargas en silencio, este versículo merece una lectura pausada — no minimiza lo que está mal, nombra lo que está disponible de todos modos.
Si la culpa ha puesto en silencio un límite a cuánto perdón crees merecer, esto quizás valga la pena mirarlo más de cerca.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.