Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Nota el giro pequeño pero importante de este versículo: fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. No en tu propia fuerza. Pablo no está dando un discurso motivacional sobre cavar hondo y encontrar reservas internas que ni sabías que tenías. Está apuntando hacia algo totalmente fuera de ti.
Eso es un alivio si alguna vez agotaste tus propias fuerzas — y todos, eventualmente, las agotamos. La autosuficiencia tiene un techo. Hay situaciones que superan lo que cualquiera de nosotros puede generar solo: duelo, miedo, un cansancio que dormir no arregla. "Esfuérzate más" deja de ser un consejo útil mucho antes de que termine la parte difícil.
Este versículo ofrece algo distinto de más esfuerzo. Es una invitación a recurrir a una fuerza que no es fabricada por ti — prestada, no construida. Creas o no que existe una fuente así disponible para ti, vale la pena notar que es un tipo de fuerza fundamentalmente distinto de la versión de autoayuda que la mayoría usamos por defecto.
Si estás cansado de depender solo de ti mismo, puede valer la pena explorar qué significaría recurrir a una fuerza más allá de la tuya.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.