Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 149

Habla, Señor

Ora, Luego Actúa

Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.
1 SAMUEL 3:10 · RVR1960

Samuel era un muchacho, medio dormido, que confundió la voz de Dios con la de su mentor tres veces antes de que alguien notara lo que pasaba. Nadie en esa historia parece especialmente preparado o espiritualmente impresionante. Ese es más o menos el punto.

Lo que cambia todo no es que Samuel de repente se vuelva sabio — es que le dan una sola frase para decir la próxima vez: habla, que tu siervo escucha. Eso es todo. No es una fórmula, no son años de entrenamiento, es solo la disposición de dejar de suponer que esa voz es ruido de fondo y realmente voltear hacia ella.

Quizás nunca has escuchado nada que llamarías la voz de Dios. Quizás ni siquiera estás seguro de que eso sea una categoría real de experiencia. Pero vale la pena preguntarse qué haría falta para realmente escuchar algo, en vez de decidir de antemano que ahí no hay nada que oír.

Si alguna vez te preguntaste si Dios todavía le habla a gente común y a medio convencer, la historia de Samuel vale la pena mirarla de cerca.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.