Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos.
Existe un tipo de obediencia que se arrastra — que dice sí solo después de discutir mucho consigo mismo. Este versículo describe algo distinto: apresurarse hacia lo correcto en vez de quedarse frenado frente a ello.
Puede sonar a presión, pero mira de nuevo. No es miedo al castigo. Suena más a alivio — como alguien que encontró algo que vale la pena buscar rápido, igual que correrías tras una buena noticia y no tras una obligación pesada. La demora suele significar que todavía no estás seguro. Una prisa así significa que dejaste de dudar.
No necesitas confiar todavía en los mandamientos de Dios para notar la diferencia entre arrastrar los pies por la vida y correr hacia algo que crees que es bueno. Vale la pena detenerse en esa distancia entre la reticencia y la disposición.
Si tienes curiosidad por saber cómo sería dejar de arrastrar los pies hacia Dios en lugar de alejarte de Él, esa es una pregunta que vale la pena explorar.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.