El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.
A nadie le gusta admitir cuánto lo moldean sus amigos. Nos gusta pensar que somos autodeterminados, inmunes a la influencia, convirtiéndonos en quien decidimos ser sin importar quién esté cerca. Este proverbio discrepa, en voz baja. Con quién caminas, dice, es en quién te vas convirtiendo poco a poco.
Piensa en las personas más cercanas a ti en los últimos años. Es probable que puedas rastrear hábitos, frases, hasta actitudes que adoptaste solo por la cercanía, sin haberlo decidido nunca. Eso no es un defecto de carácter — es simplemente cómo funcionan las personas. Nos moldea lo que tenemos cerca, lo notemos o no.
Vale la pena mirar esto con honestidad, no para juzgar a nadie en tu vida, sino para preguntarte en qué te estás convirtiendo por ósmosis. ¿Con quién caminas — y es sabiduría o alguna otra cosa lo que se te está pegando?
Si alguna vez te preguntaste qué significaría caminar de cerca con Jesús, y no solo admirarlo desde lejos, eso vale la pena explorarlo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.