Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
La mayoría de los lugares donde buscamos consejo nos piden probar algo primero — que somos lo bastante inteligentes, lo bastante organizados, que valemos el tiempo. Este versículo describe algo distinto: sabiduría ofrecida con generosidad, sin reproche, a quien simplemente la pida. No se gana. Solo se pide.
Vale la pena detenerse ahí si eres alguien que odia admitir que no sabe algo. Pedir se siente como exponer una debilidad, sobre todo si aprendiste que la mayoría juzga en silencio a quien todavía no tiene la respuesta. Este versículo asume lo contrario — que no saber es simplemente la condición normal de ser humano, y pedir no es vergonzoso, es solo honesto.
No necesitas tener tus preguntas resueltas ni tus dudas aclaradas antes de poder pedir sabiduría. El versículo no dice "si eres lo bastante impresionante". Dice "si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría" — que, siendo honestos, somos todos, la mayoría de los días.
Si nunca le has pedido nada a Dios de verdad porque no estabas seguro de que estuviera escuchando, eso es algo que vale la pena probar con honestidad.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.