Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 109

Tardo para la ira

Fruto que Permanece

Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.
SANTIAGO 1:19 · RVR1960

Fíjate en el orden aquí: pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira. La mayoría hacemos el camino inverso sin ni siquiera notarlo — rápidos para reaccionar, rápidos para defendernos, y solo lentos para escuchar de verdad. Este versículo no te pide que sientas menos. Te pide que agrandes el espacio entre lo que sientes y lo que haces después.

Ese espacio es donde ocurre, o se evita, la mayor parte del daño en nuestras relaciones. El mensaje que alguien se arrepiente de haber enviado. El comentario que ya no se puede retirar. Casi nada de eso viene de gente que se detuvo primero. Viene de gente que dejó que la primera reacción caliente tomara el control.

Esto no es sobre volverte un tapete ni fingir que el enojo nunca está justificado. Es un tipo de fuerza más silenciosa — la capacidad de realmente escuchar a alguien antes de responderle. Si esto te cuesta, no estás solo en eso, y vale la pena preguntar qué haría falta para abrir un poco más ese espacio.

Si ampliar ese espacio entre la reacción y la respuesta te parece imposible por tu cuenta, esa es una pregunta que vale la pena llevar a un lugar honesto.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.