Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Esta frase fue escrita por alguien que acababa de pedirle a Dios, tres veces, que quitara un dolor que nunca nombró. No recibió la eliminación que pedía. Recibió esto en cambio — la afirmación de que la gracia basta, y que el poder en realidad se muestra con más claridad en la debilidad que cuando todo está bajo control.
Es una venta difícil en una cultura obsesionada con la fuerza, la competencia, tenerlo todo resuelto. Pero quizás ya sabes, por tu propia vida, que los momentos en que fuiste más honestamente tú mismo fueron aquellos en que no podías fingir — aquellos en que ya no tenías nada más para actuar.
No necesitas ser fuerte para valer algo aquí. Si este versículo dice la verdad, tu punto débil no es lo descalificante que supones. Podría ser justo el lugar donde algo más grande que tú tiene espacio para actuar.
Si la idea de que tu debilidad pueda ser útil en lugar de vergonzosa te parece digna de probar, quizás merezca una segunda mirada.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.