Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.
Bajo la poderosa mano de Dios — esa frase puede sonar amenazante si imaginas una mano que presiona hacia abajo. Pero lee el resto de la frase: el propósito de esa mano es exaltarte, cuando fuere tiempo. No es una mano que aprieta. Es una lo bastante firme como para levantar cuando el momento realmente sea el correcto.
La parte difícil es la espera que trae consigo "cuando fuere tiempo". La mayoría queremos ser levantados ahora, a nuestro ritmo, en cuanto decidamos que ya sufrimos o esperamos lo suficiente. Este versículo pide algo distinto — confiar en que el momento pertenece a alguien cuya mano es lo bastante poderosa como para merecer esa confianza.
No necesitas sentirte tranquilo con esa espera para empezar a considerarla. Solo necesitas notar la diferencia entre una mano que aplasta y una mano que simplemente está esperando el momento justo para levantar.
Si esperar el momento de alguien más se siente insoportable, tal vez valga la pena conocer mejor de quién es realmente esa mano.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.