Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Fíjate en el momento que describe este versículo. No después de que nos arregláramos. No cuando demostráramos que valía la pena. Siendo aún pecadores — en medio del desorden, en medio del error, lejos de estar listos — fue entonces cuando apareció este amor.
La mayor parte del amor en este mundo funciona por algún tipo de intercambio. Lo ganas, tienes que mantenerlo, puedes perderlo si te desvías demasiado. Si ese es el único amor que has conocido, tiene sentido imaginar que Dios funciona igual — que está esperando en algún lugar lejano a que tú te organices primero.
Este versículo dice que ocurrió lo contrario. La prueba llegó temprano, no tarde. No necesitas llegar a ningún lado para estar a su alcance — ya estás exactamente donde encontró a todos los demás.
Vale la pena preguntarse qué tipo de amor no espera a que lo merezcas — y si es precisamente ese el amor que se ofrece aquí.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.