En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.
La mayoría de los consejos sobre fortaleza apuntan a más esfuerzo — esfuérzate más, corre más rápido, aguanta con los dientes apretados. Este versículo apunta hacia la dirección totalmente opuesta: la fortaleza, dice, se encuentra en el descanso y el reposo, en quietud y confianza. Es una fórmula extraña si has pasado la vida creyendo que fortaleza significa nunca detenerse.
Fue escrito para personas que querían resolver sus problemas corriendo tras más aliados, más recursos, más control. La respuesta de Dios no fue una mejor estrategia. Fue: deja de correr tras eso. Regresa. Quédate quieto el tiempo suficiente para de verdad confiar en algo fuera de tu propio esfuerzo.
Eso puede sonar a rendirse si nunca lo has intentado. No lo es. Es un tipo diferente de fortaleza al que te enseñaron a perseguir — y vale la pena probar por ti mismo si la quietud puede sostener más de lo que tu lucha jamás sostuvo.
Si tu fortaleza ha estado vacía por un tiempo, este versículo ofrece una definición diferente que vale la pena considerar.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.