Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
"Echando toda vuestra ansiedad sobre él" — toda, dice el versículo, no solo las preocupaciones razonables. No solo las espirituales y bien portadas, sino también las pequeñas, las de las tres de la mañana, las que te daría vergüenza decir en voz alta a otra persona.
El motivo que da no es "porque preocuparse es pecado" ni "porque deberías confiar más". Es más simple: "porque él tiene cuidado de vosotros". Toda la instrucción se apoya en esa afirmación sobre el carácter de Dios. Si es cierta, entregar tu ansiedad no es ingenuo — es simplemente sentido común, igual que le entregarías una maleta pesada a alguien que de verdad se ofreció a cargarla.
Si nunca creíste que alguien te quisiera lo suficiente como para cargar tu preocupación contigo, ese escepticismo tiene sentido. Pero este versículo pone una afirmación concreta sobre la mesa, no un consuelo vago: alguien se está ofreciendo, y la invitación es simplemente soltar y ver.
¿Te preguntas si de verdad alguien podría importarle tanto? Vale la pena comprobarlo por ti mismo en lugar de suponerlo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.