El pueblo que caminaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
La luz no se anuncia poco a poco. En un momento el cuarto está oscuro, al siguiente ya no lo está — no existe ese punto intermedio donde queda medio iluminado. Este versículo describe algo así: personas que vivían en tinieblas, y luego, luz. No un amanecer lento que había que forzar la vista para notar, sino gran luz, imposible de ignorar.
Si has pasado mucho tiempo preparándote para la decepción, esperando que las buenas noticias sean más pequeñas de lo prometido o más lentas de lo anunciado, este versículo no describe ese tipo de llegada. Describe algo repentino e innegable, apareciendo sobre personas que ya habían dejado de esperarlo.
No necesitas saber todavía si crees que una luz así viene para ti. Pero vale la pena notar que esta promesa no es tímida ni tiene reservas. No es una vela. Se llama gran luz por una razón.
Si has aprendido a esperar que las buenas noticias sean pequeñas o lentas, este versículo describe algo completamente distinto — vale la pena mirarlo más de cerca.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.