Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Mira qué tan amplia es la línea de apertura de este versículo: la gracia se ha manifestado para salvación "a todos los hombres". No para los religiosos de adentro, no para quienes ya dominan el vocabulario correcto. Todos los hombres. Si alguna vez sentiste que la fe era un club con puerta solo para miembros, este versículo no describe esa puerta.
Lo que sigue no es una amenaza, sino una forma de vivir — sobria, justa, piadosa — dirigida hacia algo por delante: la manifestación de Jesús, llamada aquí "esperanza bienaventurada". Bienaventurada, no pesada. Algo que esperar con alegría, no con temor.
La esperanza está haciendo un trabajo real en este versículo. No es pensamiento positivo vago, es lo que mantiene firme a una persona mientras espera algo que aún no ha visto. Si tu vida hoy funciona con muy poco de eso, este versículo apunta hacia una esperanza con un objeto específico — no optimismo vago, sino alguien que realmente va a aparecer.
Si supusiste que la fe es solo para quienes ya están adentro, el "todos los hombres" de este versículo vale la pena tomarlo en serio.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.