Jehová es mi pastor; nada me faltará.
"Nada me faltará" es una de esas frases que ya se ha impreso en tantas cosas — tazas, cuadros, programas de funeral — que resulta fácil dejar de escucharla de verdad. Así que intenta leerla más despacio: es alguien afirmando que no le va a faltar lo que necesita, y el motivo que se da no es esfuerzo ni planificación. Es quién está guiando.
El trabajo de un pastor no es glamoroso. Es una atención diaria, sin brillo — saber dónde está el agua, vigilar el peligro, asegurarse de que nada bajo su cuidado pase necesidad. La afirmación aquí no es que la vida vaya a ser fácil. Es que, sea lo que sea que realmente necesites, Alguien está atento a eso.
La mayoría administramos nuestra propia vida como si fuéramos el pastor, no la oveja — calculando todo el tiempo, descansando poco. Este versículo ofrece una posición distinta: otro guiando, y tú confiando en que eso basta. Es difícil soltar eso. Tal vez sea justo lo que vale la pena soltar.
Si estás agotado de intentar pastorear tu propia vida, vale la pena mirar más de cerca lo que significa realmente ser guiado.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.