Porque el Señor no desecha para siempre; antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias.
Este versículo viene de un libro llamado Lamentaciones — lo cual ya dice algo antes de que leas una sola palabra. No es un libro de respuestas fáciles. Es alguien sentado en medio de un dolor real, negándose a fingir que todo está bien, y aun así llegando hasta aquí: el Señor no desecha para siempre.
Ese "si" está haciendo mucho trabajo. "Si aflige, también se compadece." Esto no niega que el sufrimiento ocurre ni que Dios está de alguna manera ausente de él. Es sostener las dos cosas a la vez — el dolor es real, y no es el final de la historia. La compasión no borra el sufrimiento; lo supera.
Si alguna vez sospechaste que la fe exige fingir que tus etapas difíciles no cuentan, este versículo dice lo contrario. Fue escrito por alguien en medio de un período genuinamente terrible, y aun así sigue siendo una de las líneas más citadas sobre la esperanza en toda la Biblia.
Si has estado cargando un dolor real y te preguntas si la fe tiene un espacio honesto para eso, este versículo sugiere que quizás tenga más espacio del que imaginas.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.