El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Esta es una frase sobre cosas inacabadas. Pablo no le escribe a gente que ya tiene todo resuelto — le escribe a una iglesia llena de vidas comunes y a medio formar, y les dice que el trabajo no ha terminado. Pero tampoco está preocupado por eso. La confianza de este versículo no depende de cuánto ha avanzado alguien. Depende de quién comenzó el proyecto y si él termina lo que empieza.
Si alguna vez intentaste cambiar algo de ti mismo y lo viste desmoronarse para febrero, sabes lo frágil que es la mejora que depende solo de ti. Este versículo hace una afirmación muy distinta — que cualquier cosa buena que esté formándose en ti no descansa en tu constancia. Descansa en la perseverancia de otro.
Todavía no necesitas saber si crees eso. Pero vale la pena preguntarte qué se sentiría no cargar ese proyecto entero tú solo.
Si la presión de terminar solo todo lo que empiezas ya te agotó, hay una forma distinta de pensar en quién es realmente responsable del resultado.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.