Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará.
"Encomienda tu camino" es una frase interesante — no dice exactamente entrega el control del resultado. Dice entrega el camino, el trayecto, la dirección del recorrido. Hay una diferencia entre confiarle a alguien el destino y confiarle cada paso a lo largo del camino.
Y después: él actuará. No ya lo resolverás con el tiempo, no las cosas probablemente se van a arreglar solas. Una afirmación específica de que algo sucede del otro lado de esa entrega — no una espera pasiva, sino una respuesta.
Si eres de los que planean todo tres pasos por delante porque soltar se siente como imprudencia, este versículo no te pide que dejes de preocuparte por la dirección. Te hace una pregunta más específica y más difícil: ¿estás dispuesto a encomendar el camino mismo a otra persona, y ver qué hace con él?
Si entregar la dirección de tu vida suena a pedirle demasiado a alguien que apenas conoces, esa duda es un buen punto de partida para mirar más de cerca quién lo está pidiendo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.