Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
Compasión es una palabra específica — no es lo mismo que aprobación, y no es lo mismo que indiferencia. Significa algo más cercano a "conmovido en lo más íntimo por el sufrimiento de alguien." Este versículo dice que así es como Dios se relaciona con las personas, usando la comparación más común posible: un padre con sus hijos.
La mayoría sabemos cómo es eso, aunque nuestros propios padres se hayan equivocado en ello. Un buen padre no necesita que su hijo le explique por qué llora para sentir algo al verlo. No exige que la situación tenga sentido perfecto antes de acercarse. Ese instinto — protector, tierno, indiferente a si es merecido o no — es la imagen a la que apunta este versículo.
Si tu imagen de Dios ha sido sobre todo la de un juez distante o una fuerza abstracta, vale la pena considerar esta alternativa: no menos seria, sino mucho más cálida. Compasión, dirigida específicamente a ti, la merezcas o no.
Si te has preguntado si Dios en verdad siente algo por ti, en lugar de solo juzgar a la distancia, vale la pena investigarlo con honestidad.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.