Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Estas palabras fueron dichas a toda una nación a punto de entrar en un territorio genuinamente peligroso y desconocido — sin garantías, sin mapa, razones reales para tener miedo. Y la instrucción no es "no sientas miedo" ni "reúne más fuerza de voluntad". Se apoya en algo totalmente fuera de ellos: Él va contigo, Él no te abandonará.
Es un tipo de valentía distinto al de la autoayuda, que suele decir que la fuerza tiene que venir de adentro. Este versículo ubica la valentía en otro lugar — en la presencia de alguien que no abandona a la gente a mitad de camino. El miedo no necesariamente desaparece. La soledad, sí.
Si ahora mismo estás al borde de algo incierto — una decisión, un diagnóstico, una mudanza, una relación que se desmorona — este versículo no ofrece la garantía de que todo será fácil. Ofrece algo más específico: no enfrentarás eso solo, si estás dispuesto a considerar esa afirmación.
Si la idea de no enfrentar cosas difíciles solo te importa, vale la pena descubrir quién está haciendo realmente esa oferta.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.