Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Quien haya visto un brote convertirse en árbol sabe que la forma del tronco se define temprano. Este proverbio dice algo parecido sobre las personas — que lo que se planta en los primeros años de un niño suele mantenerse, incluso décadas después.
Si creciste cerca de la fe, o lejos de ella, o en una mezcla confusa de ambas cosas, ya sabes cuánto puede ser cierto esto. Lo que absorbiste antes de tener edad para cuestionarlo sigue ahí dentro, moldeando cómo reaccionas al mundo incluso hoy.
Esto no es un reproche a los padres, ni una promesa sin excepciones — la gente sorprende a este proverbio todo el tiempo. Pero sí es una observación honesta sobre lo profunda que es la formación temprana, y quizás una invitación a notar qué se plantó realmente en ti, y si eso sigue siendo algo que elegirías.
Si tienes curiosidad por saber qué significaría elegir ahora tu propio fundamento, en lugar de simplemente heredar uno, esa es una pregunta que vale la pena seguir.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.