Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
"Regocijaos siempre" suena casi cruel cuando estás en medio de una semana difícil. Nadie quiere que le digan que sea feliz mientras el suelo tiembla. Pero mira de nuevo la frase — no dice regocíjate en tus circunstancias. Dice regocíjate en el Señor. Esa es un ancla completamente distinta.
Las circunstancias cambian de hora en hora. Una mañana buena se convierte en una tarde difícil. Si tu gozo depende por completo de que las cosas salgan bien, quedas a merced de todo lo que no puedes controlar — lo cual es agotador, y probablemente familiar. Este versículo señala algo más firme: un gozo que no es ingenuo sobre los días duros, pero tampoco es rehén de ellos.
No necesitas fingir que todo está bien para tomarte esto en serio. Solo necesitas preguntarte si existe un tipo de firmeza que no venga de que las cosas se alineen — y si eso realmente está disponible, o es solo ilusión.
Si alguna vez quisiste un gozo que no se derrumbe en el instante en que la vida lo hace, eso merece una mirada más honesta.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.