Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Esta frase suena invertida a propósito. Salva tu vida, piérdela. Pierde tu vida, encuéntrala. No es un acertijo hecho para confundir — describe algo que mucha gente descubre por las malas: una vida construida por completo alrededor de protegerse y asegurarse tiende a achicarse, no a crecer.
Piensa en las personas que de verdad admiras, aquellas cuyas vidas se sienten sustanciales. Rara vez son las que jugaron más a lo seguro. Por lo general se entregaron a algo más grande que la autopreservación — y de algún modo terminaron siendo más ellas mismas por eso, no menos.
No necesitas una gran causa para probar esto. Puede empezar pequeño: un momento en que eliges la necesidad de otra persona por encima de tu propia comodidad, o un miedo que dejas de permitir que mande. Este versículo apuesta a que lo que pierdes en el proceso es menor que lo que encuentras.
Si alguna vez sospechaste que jugar a lo seguro te estaba costando algo en silencio, esa sospecha vale la pena seguirla.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.