Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.
Humillaos, y él os exaltará. Vale la pena detenerse en ese orden, porque la mayoría aprendimos el camino contrario para ser notados: actuar, demostrar, escalar. Este versículo se salta toda la escalada y comienza inclinándose.
Eso puede sonar como una trampa si alguna vez te lastimaron personas que usaron la humildad como correa — diciéndote que te mantuvieras pequeño para que ellos siguieran teniendo el control. No es eso. Es una invitación a dejar de fingir que lo tienes todo resuelto, y permitir que alguien más grande que tú haga el trabajo de levantarte, en vez de hacerlo todo solo.
No necesitas un currículum espiritual impecable para probar esto. Solo necesitas suficiente honestidad para admitir dónde realmente estás — y ver cómo se siente dejar que algo más allá de tu propio esfuerzo haga el trabajo de levantarte.
Si admitir que no tienes todo resuelto se siente arriesgado, tal vez valga la pena descubrir por qué Jesús hizo de eso el punto de partida.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.