Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
El amor como idea es fácil de defender. Casi todos dicen valorarlo. Pero este versículo no deja el amor en lo vago — lo ata a un estándar específico, visible: como yo os he amado. No amor en abstracto, sino amor con la forma de cómo Jesús amó a las personas justo frente a él — personas inconvenientes, personas lentas para entender, personas que terminarían abandonándolo.
Y también hay una afirmación sobre visibilidad aquí: en esto conocerán todos. No por creencias correctas ni argumentos impresionantes, sino por si el amor es de verdad reconocible para quien observa desde afuera. Es una barra difícil. Pone la prueba en un lugar incómodo — no en lo que dices creer, sino en cómo tratas a quienes tienes más cerca.
No necesitas tener este amor todo resuelto para notar el estándar que se está estableciendo. Vale la pena preguntarte con honestidad: ¿qué cambiaría si un amor que cuesta algo, no solo un amor que se siente bien, se convirtiera en la medida?
Si alguna vez quisiste ver cómo se ve el amor de verdad en vez de solo escuchar hablar de él, vale la pena investigarlo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.