En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
Un árbol plantado junto a una corriente no se esfuerza por crecer. Simplemente está donde está el agua, y el crecimiento ocurre como consecuencia del lugar, no del esfuerzo. Esa es la imagen que usa este salmo para alguien cuya delicia está en la ley de Dios y que medita en ella "de día y de noche" — no disciplina de dientes apretados, sino algo más parecido a simplemente quedarse cerca de la fuente.
Fíjate que el salmo no promete una vida fácil — hay sequías, las estaciones cambian. Pero el árbol junto a la corriente tiene raíces que alcanzan algo que las condiciones de la superficie no pueden tocar. "Su hoja no cae" no es una afirmación de que nada difícil sucede; es una afirmación sobre qué mantiene firme a una persona por debajo de las dificultades.
Si meditar en las Escrituras suena a una disciplina reservada para profesionales de la religión, esta imagen sugiere algo más accesible: menos sobre forzarte a leer y más sobre elegir, una y otra vez, quedarte plantado cerca de algo que de verdad te alimenta.
Si tu vida se ha sentido más como tierra seca que como un árbol plantado últimamente, tal vez valga la pena explorar qué significaría acercarte de verdad a esa corriente.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.